Cuando lo vemos todo perdido, cuando la oscuridad invade nuestras vidas, optamos por seguir el camino fácil, coger un atajo, cualquier cosa es buena para evadirnos de tal desgracia. Solemos llorar, solemos gritar, desahogarnos contándoles nuestras penas a nuestros amigos; pero esto solo aliviara nuestras penas por un tiempo, tal vez el tiempo suficiente para creer que lo hemos superado. Pero cuando el más mínimo recuerdo llega de nuevo a nuestra mente, regresamos al camino de nuevo, a ese camino que debíamos haber seguido sonriendo. Pues con solo una sonrisa podremos ser felices.
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